Salma Hayek ha comprado en México una pareja de chihuahuas albinos para regalárselos a su hija Valentina Paloma, de 4 años. El regalo se quedaría en una anécdota, sino fuera porque los cachorros viajaron en vuelo privado desde México a París, con un acompañante y un veterinario a bordo.
Lo cierto es que Salma está totalmente volcada en su hija, y más ahora que los rumores sobre una crisis con su marido François Henri-Pinault son incesantes (la agencia de noticias mexicana Notimex incluso habla de separación inminente). La mexicana aparecía la semana pasada de imprevisto en la alfombra roja de Cannes, para asistir a la proyección de una versión restaurada del clásico Érase una vez América. Y lo hacía con un vestidazo de Gucci, y junto a su marido, en lo que se ha interpretado como un desmentido de crisis en la pareja.
¿La fuente del conflicto? Parece ser que la actriz mexicana está que trina con el acuerdo firmado por su marido con Linda Evangelista. En este acuerdo, además de cerrar el tema de la manutención, Linda Evangelista ha puesto condiciones como que el niño pase parte de las vacaciones de verano con su padre. Y aquí parece que está el meollo del problema: dicen que Salma no quiere que Augustus (fruto de un breve impasse en la relación entre Salma y el millonario francés) tenga una relación de hermano con Valentina Paloma, y teme que a partir de ahora va a tener que coincidir con Linda Evangelista en algunos eventos familiares (y no le hace demasiada gracia, claro).
Y mientras la crisis de la pareja está en el aire, Valentina Paloma ya juega con sus privilegiados chihuahuas. ¿Será este un regalo compensación por algo, o quizás tiene que ver con los remordimientos sobre algún hecho, o es simplemente porque se le han antojado a la niña, y sus padres quieren y pueden complacerla?
Seguiremos contando...
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